conocer en la Ruta Monástica:
Agustinas Recoletas de León: moar.leon@terra.es
Benedictinas de Sahagún: benedicsah@gmail.com; benedicsah@wanadoo.com
Benedictinas de San Pedro de Dueñas:benedictinasanpedro@gmail.com
Benedictinas de León: aimle@benedictinas.org
Carmelitas Descalzas de León: carmeloleon@terra.es
Cistercienses de Gradefes: ocsogradefes@alfaexpress.net
Cistercienses de Carrizo: gemasu@monasteriocarrizo.es
Clarisas de León: santacruzleon@gmail.com
Jerónimas de Toral de los Guzmanes: monasteriotoral@ono.com
AGUSTINAS RECOLETAS
Nuestra historia comienza a finales del siglo IV cuando San Agustín funda monasterios de hermanos y hermanas; y cuando más tarde, a finales del s. XVI, la inquietud renovadora de la Iglesia da como fruto "la Recolección Agustiniana".
El primer monasterio de la Recolección lo funda San Alonso de Orozco en 1589, en Madrid. A partir de 1603 fue la Sierva de Dios Madre Mariana de San José la figura carismática que, mediante la fundación de varios monasterios, y a través de sus escritos,
cartas, y sobre todo de las Constituciones que ella misma elaboró, dio una fisonomía sólida y peculiar a la Recolección, cuyos monasterios alcanzaron gran difusión a lo largo del siglo XVII.
En la actualidad hay 28 monasterios en España, 15 en México, uno en Estados Unidos, Filipinas y Brasil, y dos en Kenia.
IDENTIDAD
Nuestra identidad queda definida así en las Constituciones: Las Agustinas Recoletas
"surgieron bajo el impulso del Espíritu Santo con el fin principal de que sus miembros, en unidad de voluntades y vida perfecta, tratasen solamente de oración, silencio y mortificación, para ayudar con esta pureza de vida a la Iglesia y al pueblo de Dios en sus necesidades".
Además de la oración en sus diversas formas que llena varias horas del día (liturgia eucarística y de alabanza, meditación y lectio divina, santo rosario, etc),
Nuestra jornada está ocupada en diversas actividades: el trabajo, la atención a los menesteres de la casa, el estudio, la lectura espiritual… todo ello en un ambiente de
recogimiento y silencio.
¿Qué son los monasterios benedictinos-cistercienses?
Lo dice San Benito en el Prólogo de su Regla: "escuelas del servicio divino" que preparan
para la "escucha" del Señor. El monasterio proporciona el ambiente necesario para aprender a
vivir la voluntad divina. Todos están a la escucha de la Palabra compartida en el Oficio Divino
y meditada en la propia "lectio divina".
De esta manera la monja "no antepone nada al amor de Cristo" sino que lo pone en el
primer lugar a través de la prioridad concreta de la oración y la alabanza.
Benedictinas de Sahagún
Benedictinas de LeónMONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARBAJAL
Este es el lugar en el que las monjas benedictinas de León viven consagradas a Dios. Ocupan esta zona de la ciudad desde el año 1600, fecha en que regresaron de Carbajal, donde vivieron desde 1148, cumpliendo los designios de la Providencia , manifestados a través de la voluntad de la infanta doña Sancha, obligadas a abandonar su amado monasterio de San Pelayo en favor de los canónigos regulares y ocupando ellas sus dependencias en este pueblo a una legua de la capital.
Se tiene noticia de esta Comunidad desde el 966, año en que los restos del niño San Pelayo llegan desde Córdoba a León y son depositados en el monasterio que fundó para este fin el rey Sancho I. Año 976: reside en el monasterio de San Pelayo una comunidad femenina, de la que forman parte Gontrodo, Goda, Auria.
La construcción actual del monasterio es extensa. La línea que limita con la antigua e histórica Plaza del Camino corresponde a la iglesia, -construida en 1627-, Hospedería monástica – durante cincuenta y siete años Colegio de Educación Infantil y EGB- y Albergue de peregrinos. Paralela a ésta, una nave donde se desarrolla la vida de la Comunidad. Uniéndolas hay recoleto claustro. Una fructífera huerta limita con la muralla medieval de Alfonso V por el Este.
Cistercienses de Gradefes
Benedictinas de San Pedro de Dueñas


MONASTERIO CISTERCIENSE DE CARRIZO
MONJAS POR AMOR
CARMELITAS DE LEÓN
MONJAS POR AMOR
La vida monástica cisterciense existe en Carrizo desde 1176. En estos ocho largos siglos, sólo por tres años (exclaustración de Mendizábal), se vio interrumpida en nuestro coro la alabanza del Señor. Hoy somos 23 hermanas.
Nuestra Orden Cisterciense Trapense observa la Regla de S.Benito con la modalidad propia del Císter, está íntegramente orientada a la contemplación.
La jornada monástica abarca tres ámbitos importantes: Oración (litúrgica y privada), Lectio y Trabajo.
Por la Oración, nos unimos íntimamente a Dios; por ella la Comunidad cumple, en unión con la Iglesia, la función sacerdotal de Cristo ofreciendo a Dios un sacrificio de alabanza e intercediendo por todo el mundo.
Por la Lectio, se asimila la Palabra de Dios que nos forma y nos con-forma con Cristo sumamente amado.
Por el Trabajo, sobre todo manual, participamos en la obra divina de la Creación y nos comprometemos en el seguimiento de Cristo en su aspecto arduo y redentor.
El Silencio es el clima que custodia nuestra soledad, fecunda nuestras observancias, da profundidad a nuestra vida, nos introduce en el Misterio.
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Página Web: http://www.monasteriocarrizo.es/
CARMELITAS DE LEÓN
Santa Teresa orientó la vida de la carmelita a la oración y a la contemplación de las cosas divinas.
Este Carmelo está dedicado a la Santísima Trinidad y a la Virgen del Carmen.
La comunidad quiere ser, en medio de la Iglesia , presencia viva y orante del amor de Dios, que transforma los corazones y renueva la faz de la tierra.
Llamadas a:
"Vivir en obsequio de Jesucristo sirviéndole fielmente con corazón puro y recta cociencia".
"Permanecer en la celda meditando día y noche la ley del Señor".
"Cultivar por encima de todo: la oración continua en soledad, silencio y espíritu de vigilancia evangélica".
"Instaurar una comunión de vida bajo la autoridad de la Priora puesta al servicio de la comunidad".
La comunidad trabaja en labores artesanales y artísticas: iconos, rosarios, cestos..
Convento de la Santa Cruz de León
Franciscanas Clarisas Descalzas de León
“La forma de vida de la Orden de las Hermanas Pobres instituida por el bienaventurado Francisco es ésta: observar el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad” (Regla de Santa Clara)
Santa Clara es la primera mujer en la historia que escribe una Regla, y lo hace después de haber vivido durante cuarenta años en el monasterio.
Cristo, centro de la vida de Francisco y Clara, es el CENTRO de nuestra vida. Le seguimos en la SANTA POBREZA , que es humildad, sencillez, minoridad, confianza, alegría, desprendimiento, vacío que se llena de Dios. Él es nuestra Riqueza, la plenitud total.
Esto se concreta en una oración de intimidad con Cristo. Clara nos dice: “Mira… considera… contempla…”, una oración de alabanza, de gratitud, de intercesión: “Te considero cooperadora del mismo Dios y apoyo de los miembros vacilantes de su Cuerpo inefable” (Santa Clara).
La adoración eucarística ocupa un lugar primordial en nuestra espiritualidad.
La fraternidad es otra característica esencial: juntas rezamos, juntas trabajamos, juntas convivimos y nos recreamos, viviendo la Santa Unidad. Fraternidad con todo lo creado: el hermano sol, la hermana madre tierra, el hermano lobo… pero sobre todo con la humanidad, nuestros hermanos por antonomasia, pidiendo para todos el don de la paz.
Si de San Francisco se dice que es el “otro Cristo”, de Santa Clara se dice que es la “otra María”. “Esta es nuestra vocación de clarisas: ser hoy María para Cristo y su Iglesia”
CONCEPCIONISTAS
EL MONASTERIO DE LAS CONCEPCIONISTAS de LEON
Nuestro Monasterio de Concepcionistas, pertenece a la Orden de la I. C., fundada en Toledo por Santa. Beatriz de Silva en el año 1489.
Pronto empezaron a proliferar por la geografía Española Monasterios en honor de la Inmaculada Concepción , siendo uno de ellos el que hoy nos cobija.
A finales del S. XV (1471 en nuestra noble ciudad de León, de la Familia Quiñones- Condes de Luna, nace Leonor.
La niñez y los primeros años de la joven Leonor transcurren en León, bien en las casas que su padre posee en la ciudad o en los castillos de Luna, Laguna de Negrillos, y Benavides ubicados en los lugares claves de su señorío. Leonor y sus 8 hermanos reciben una educación esmerada, como corresponde a su ilustre apellido, y ante todo una formación netamente cristiana
Sus estudios, no le impedían corretear por los bellos rincones que ya en aquel entonces configuraban nuestra entrañable ciudad: la plaza acogedora situada enfrente del Palacio de sus padres, y no lejana de la Iglesia de San Martín; la iglesia contigua de Palat, las calles estrechas de Azabachería, Platerías o la gran Rúa fueron escenario de sus juegos.
Sus padres, dándose cuenta de la importancia de la cultura, sentaron las bases para que sus descendientes cultivasen las letras. Con su actitud protectora de humanismo contribuyeron a que cuando Jerónimo Münster, en 1495, visitara la corte de Madrid, observase que se despertaban las humanidades en toda España, y los que pretendiesen entrar en la corte Real, necesitaban una basta y profunda educación.
Una de las aspirantes a la corte, fue Leonor, y en 1491 la encontramos como dama de su Alteza, la Reina D ª Isabel. La convivencia sucesiva con la Reina , permiten probablemente a Leonor, forjar con ella una fuerte amistad y conocer de sus propios labios, la estrecha relación que ésta mantuvo con su amiga Beatriz de Silva, fallecida, por las fechas en que Leonor se incorpora a la Corte.
Amistad, afecto y respeto que la Reina Isabel la Católica mantuvo con la Fundadora de la Orden Concepcionista , permitieron a Leonor de Quiñones conocer las virtudes que adornaron la vida de la “Bella portuguesa, Beatriz de Silva, y que probablemente influyeron cuando en 1499 la Reina Isabel parte de Madrid, y algunas de sus damas, piden licencia para ir a sus casas, entre ellas, la propia Leonor de Quiñones, que se encontraba enferma.
Por codicilo de su madre, Dª Juana, deja a Leonor, su hija, toda su herencia, para fundar en su Casa Palacio de León en 1515, un Convento dedicado a María Inmaculada, por la entrañable devoción y amor que rendía a la Madre de Dios. Le ayudan en esta empresa, su hermana Francisca, que será la primera Abadesa del nuevo Convento y que desde este momento de la fundación hasta 1550, en la Concepción de León se hallaría siempre una hija del respectivo titular del condado de Luna.
Uno de sus hermanos, el P. Francisco de los Ángeles Quiñones, que llegará a ser Ministro General de la Orden Franciscana y más tarde Cardenal de la Santa Iglesia Romana, ayudará considerablemente a su hermana Leonor. En el año 1510 siendo Provincial de Castilla, juntamente con el Cardenal Cisneros, dos importantes columnas franciscanas de la Iglesia española del momento, unen sus esfuerzos para elaborar la Regla que tenemos las Concepcionistas y obtener del Papa la aprobación de nuevas constituciones.
El Cardenal Quiñones, dándose cuenta de la gran veneración que sus contemporáneos leoneses profesaban a las reliquias y objetos de culto, envió a León, procedentes de Roma-diversas reliquias, y obtuvo del PAPA para dicho Monasterio e iglesia, Bulas, indulgencias y privilegios.
Nuestro Monasterio ha estado, desde sus albores, íntimamente relacionado con la Virgen del Camino y por ser también estación Jacobea. Ya desde aquel entonces a petición del Cardenal Quiñones y el Concejo de la Ciudad de León, consiguen de la Reina D ª Juana la cesión de limosnas de la citada ermita, en remedio de las moradoras del Convento de la Concepción , y el 5 de enero de 1516 expedía Dª Juana una real cédula, confirmada por el PAPA León X en Mayo de 1517, y por los posteriores Reyes de España hasta Fernando VII.
En este ambiente de piedad mariano nació el Convento de Concepcionistas de León, y en esta misma línea seguimos hoy rogando por el mismo fin que lo fundó Leonor de Quiñones, nuestra Fundadora: Que España siempre se conserve cristiana y por tanto, mariana.
Los ejes de nuestra vida son la oración, el trabajo en fraternidad. Por eso la concepcionista hace de su vida una ofrenda con Cristo, por la humanidad desde nuestro trabajo y servicio fraterno.
Intentamos que nuestra vida sea un continuo canto de alabanza, lleno de esperanza y de confianza a través de la oración Litúrgica en nombre de todos los hombres.
Nuestra vida es escuchar la Palabra que nos habla en lo más profundo de nuestro corazón y a través de los acontecimientos de la H ª.
La vida de la Monja concepcionista es una profunda mirada silenciosa que poco a poco nos transformará en AQUEL que contemplamos, para ser un mensaje de amor, de paz y de alegría que Dios, por nuestro medio ofrece al mundo, (CC.GG, 59&2) y muy especialmente HOY a todos los oyentes de Radio MARIA.
También aprovechamos esta oportunidad para brindar esta invitación y mensaje –NO COMERCIAL a cuantas jóvenes deseen compartir una experiencia de esta vida, en este Monasterio netamente Mariano.
EL MONASTERIO DE NUESTRA SEÑORA DE BELÉN: UNA FUNDACIÓN CONTEMPORÁNEA JERÓNIMA EN TORAL DE LOS GUZMANES.
JOSÉ JAVIER RODRÍGUEZ GONZÁLEZ
EL CARISMA Y LAS CONSTITUCIONES
Las monjas Jerónimas de Toral de los Guzmanes, al igual que el resto de las Jerónimas, al formar parte de la Orden monacal de San Jerónimo profesan la Regla de San Agustín. Es un monasterio el de Ntra. Señora de Belén autónomo, de clausura papal y votos solemnes, y en la actualidad está federado. Desde sus comienzos la orden, monástica y cenobítica en su forma, tuvo una vida enteramente contemplativa a la que este monasterio quiere permanecer fiel: “ordenando toda su existencia hacia ese ápice de la vida de la Iglesia que es la contemplación”
Las religiosas de Toral definen su vida como una vida común y claustral, de oración, trabajo y alegre sacrificio fundada en:
1- El estudio amoroso de las Sagradas Escrituras.
2- En la participación diaria y gozosa en la Sagrada Liturgia.
3- En el cultivo del indispensable ambiente de soledad y silencio.
Y expresada en:
1- La irradiación de la caridad
2- En la práctica de la hospitalidad.